Leyendo a Bachelard
Domingo, 23 de Marzo de 2008
La imagen poética no tiene más tiempo q el instante, es una vida de
partículas elementales. Instantes q solo llaman al orden universalmente
preciso, el caos.
La ontología de la imagen poética comprende las ondulaciones del campo
mismo o las vibraciones de esas partículas instantáneas, luego, suenan y
resuenan en armonía con le ser. "La imagen poética es esencialmente
variable. No es, como el concepto, constitutiva." En la creación de la imagen
poética se hace necesaria una fenomenología microscópica. La IP siempre es
nueva, siempre nace, sin importar si muere, no importa lo q viene después o lo
q traía antes. Es constantemente el origen. La poesía, en tanto fenomenología
del alma, es la cuna del aliento, la poesía respira (y nos permite respirar) a
través de imágenes; partículas del aliento. Exhalaciones de la luz interior, q
se "ven" y se "escuchan" por q son imaginarias y
resonantes. Es el ser el q respira, uno es quien respira poéticamente y es
imposible q esa unidad no incluya a todos. La novedad es completa. El alma
inaugura todas las formas, "es potencia primera" y por primera,
antecede a todo, lo alude todo. Nacemos pues, de la poesía. El alma ha dicho,
de una vez por todas, su realidad, y la pronuncia hasta el infinito. El sonido
de esta anunciación comete el poema. "En la resonancia oímos el poema, en
la repercusión lo hablamos, es nuestro". Es nuestro poema. "Nos capta
enteros". El ser fecundado se multiplica y suena en cada forma, resuena.
Las vibraciones repercuten en el alma. "La exhuberancia y la profundidad
de un poema son siempre fenómenos de la duplicación
resonancia-repercusión". Valles y crestas de una ondulación de doble vía,
de una vibración q "pone en movimiento toda la actividad lingüística".
A la resonancia se sigue el poder poético "q se eleva
candorosamente en nosotros mismos. Después de la repercusión podremos
experimentar ecos, resonancias sentimentales, recuerdos de nuestro
pasado." De la profundidad a la superficie, la imagen nos hace suyos, nace
en nuestra lengua, "nos expresa convirtiéndonos en lo q se expresa, o
dicho de otra modo, es a la vez un devenir de expresión y un devenir de nuestro
ser. Aquí, la expresión crea ser". El logos, vientre del alma, es imagen
creativa, y por ser, imagen y lugar de creación, es origen de la poesía: el
poeta es la conciencia imaginante.
Y el "lector" aunq participa esencialmente del acto poético,
no implica la facultad de "volver a encontrar y resucitar el poder de
creación organizada y completa q integra el conjunto del poema". Sin
embargo el "aficionado a la lectura feliz" no juega el papel de
crítico literario q, "juzga una obra q no podría crear" y aunq la
modestia reprime el deseo del lector de ser el q escribe, 2de todas maneras,
todo lector q relee una obra q ama, sabe q las paginas amadas le
conciernen". NOs sentimos objetos mismos de la expresión poética, q al fin
y al cabo, nunca está fuera, del todo, del poeta. "La simpatía en la
lectura es inseparable de la admiración". El lector representa
("fantasmalmente") al escritor; en su goce de leer quisiera poner en
sus palabras el ejercicio creador del poeta y vibrar originalmente participando
de su júbilo, signo de la creación misma. "El bien decir es un elemento
del bien vivir." La expresión poética tonifica la vida en el juego de leer
lo q está escrito [Maktub]. La expresión vivificante de la poesía, emerge
particularmente, constantemente renovado. Vive el instante poético. Es el
diferencial del logos. La razón de cambio del fenómeno de la libertad. La IP,
el toque divino. Somos nosotros en un instante un verso. Los átomos del poema,
q vibran melodiosamente: llevan el ritmo. Y contiene a la vez toda la esencia
del poema. "el sujeto q habla esta entero en una IP, porq si no se entrega
a ella sin reservas, no penetra en el espacio poético de la imagen. Hablando
con todo el sujeto, absorto por la aparición de la imagen en el lenguaje, en un
lenguaje nuevo, ya no busca las relaciones entre el pasado y el presente, pues
la imagen no tiene antecedentes, pues está en la existencia misma de la imagen
(...) Este ser nuevo es el hombre feliz." Felicidad identificada en la
sublimación poética, pero no necesariamente distinguible desde afuera
psicológicamente; sublimada la felicidad psicológica se vive lo nuevo siempre,
se abre el lenguaje. La permanente emergencia de la forma en la IP, la hace
imprevisible. "[El poeta] es el q conoce, es decir, el q trasciende y
nombra lo q conoce" este nombramiento, obviamente, no es ni taxonómico, ni
simplemente nominalista, es verbalización de creación absoluta; no es solo el
ser anunciándose, es la anunciación misma q crea al ser. No es posible explicar
tal sublimación psicológicamente, causalmente; solo se hallarían "causas
ocasionales" q no son más q precedentes, y su análisis no es "en
ningún modo particular al artista y sin importancia para su arte"
Liquidando el pasado y enfrentándose con la novedad, se implica un estimulo al
olvido, un olvido total, un no-saber como "acto de superación del conocimiento",
superación, en cierto modo, de la vida misma, q ya no explica la obra. El arte
redobla la vida y su sentido sorpresivo. Le da nuevos lugares a la vida,
lugares donde le artista vive, la creación es su espacio vital, no es la vida
su espacio creativo! La imagen poética nos libera del pasado, potenciando la
naturaleza humana misma; y de la realidad al incluir una "función de lo
irreal". Potencia e irrealidad hacen a la imagen reproducirse en el sujeto
imaginante; haciendo de cualquier espacio, incluso físico, algo vivo,
configurado por las imágenes, reedificado con los instrumentos de la
imaginación, donde germina nuestra morada. "Las imágenes de la casa
marchan en dos sentidos; están en nosotros tanto como nosotros estamos en
ellas".
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm :)
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